“La universidad en terapia intensiva. El sistema universitario atraviesa una de sus peores crisis de la historia, que está provocando una ‘fuga de cerebros’: el abandono de miles de cargos de profesores y el deterioro de la calidad educativa”.
Esos son algunos de los conceptos del duro documento que están preparando, los rectores de la universidades nacionales, y que presentarán este viernes, cuando elijan nuevas autoridades en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el órgano institucional que agrupa a las 57 universidades nacionales.
El nuevo presidente será Oscar Alpa, rector de la Universidad Nacional de La Pampa, y a Víctor Moriñigo.
Quienes conocen a Alpa dicen que es un rector con buen diálogo con la mayoría de los rectores, tanto los peronistas como los de otras agrupaciones políticas. Y también tiene buena sintonía con el actual gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto (también peronista).
El CIN adquirió un gran protagonismo el año pasado a raíz del fuerte conflicto que tuvieron con el gobierno nacional de Javier Milei, por el financiamiento de las universidades. El organismo lideró las dos marchas que se hicieron a fines de abril y a principios de octubre. La primera fue multitudinaria, en todo el país.
Si bien hay diversidad de miradas entre los rectores -por su situación geográfica y la extracción política de cada uno- en estos momentos hay consenso en salir a dar pelea de nuevo por la cuestión del financiamiento. Incluso están debatiendo si harán una nueva marcha de protesta y cuándo sería.
En la reunión del CIN de este viernes participará incluso la UBA, universidad que muchas veces no acude a estas reuniones. Por la UBA va a ir el rector Ricardo Gelpi, junto al secretario de Hacienda Matías Ruiz.
Desde el CIN afirman que “el brutal ajuste sobre el sistema de investigación y la ciencia” está afectando, incluso, el normal funcionamiento de las universidades. Y que en 2025 les llegó 35% menos fondos para el funcionamiento, por lo que en muchas casas de estudios ya están espaciando los turnos de limpieza. Además de los ajustes que fueron haciendo en cursos y comisiones.
También señalan que se eliminaron el 100% de las obras de infraestructura universitaria y se paralizaron aún aquellas que tenían un importante grado de avance. Y que se redujeron las becas y sus montos están congelados desde mediados del año pasado (y no llegan a cubrir las necesidades mínimas de los becarios)
“La situación se agrava no sólo porque se vetó la ley de financiamiento educativo sino también porque no hay un Presupuesto Nacional sancionado por el Congreso. Esto implica que el Poder Ejecutivo cuenta con una discrecionalidad en el manejo de los fondos, incluidos los destinados a la Educación”, dicen los rectores del CIN.
Clarín