En el Día de la Fauna Silvestre, doce tucanes volvieron a surcar el cielo después de atravesar una historia marcada por el maltrato y la supervivencia. Los ejemplares habían llegado al Centro Aguará con sus plumas cortadas, visiblemente estresados y sin las herramientas básicas para sobrevivir en libertad. Muchos no sabían cómo alimentarse por sus propios medios ni cómo retomar el vuelo.
El proceso de recuperación demandó meses de trabajo clínico y conductual. Cada ave fue sometida a controles veterinarios, rehabilitación física y un acompañamiento progresivo para recuperar fuerza y confianza. La meta no era solo que volaran, sino que pudieran reintegrarse al monte con las capacidades necesarias para cumplir su rol ecológico.
“Misión cumplida en el Centro Aguará: el vuelo que premia todo el esfuerzo”, expresó el ministro de Turismo, Juan Braillard Poccard, al celebrar la reinserción de las aves.
Importancia de la preservación silvestre
Porque más allá de la imagen colorida y exótica que los caracteriza, los tucanes cumplen una función vital: son grandes dispersores de semillas y verdaderos aliados de los bosques nativos. Cada ejemplar que regresa al monte es una garantía de regeneración natural. Detrás de ese vuelo final hay profesionales, pasantes y directivos que, con paciencia y compromiso, se convierten —como ellos mismos señalan— en los verdaderos arquitectos del monte correntino.
